Los últimos años, algo tan simple como la cabalgata de los reyes magos en Madrid ha sido objeto de multitud de polémicas, al ser utilizada políticamente
como arma arrojadiza entre el actual gabinete de gobierno y el del partido desalojado del poder en las últimas elecciones.
El caso es que pareciera que hablamos de una tradición milenaria que se ha mantenido inmutable en el tiempo, cuando realmente es una tradición más
bien reciente y completamente alejada de la ortodoxia.
El origen, a partir de la tradición católica de la llegada de los tres magos de oriente que todo el mundo conoce, viene del aguinaldo que los señores daban
a sus súbditos y que en el siglo XIX se fue convirtiendo en dar juguetes, dulces o dinero a los niños.
En Madrid se estableció la tradición, fomentada por aguadores y mozos de cuerda (porteadores), de esperar a los reyes en las cercanías de las puertas de
la ciudad, no siendo sino una excusa para recorrer tabernas. Esto fue el germen de la cabalgata de reyes, ya que esta esta de «esperar» a los reyes fue
alargándose y se les fueron uniendo otros ciudadanos, que en muchos casos se disfrazaban de reyes, tiznándose la cara y vistiéndose de colores
chillones.
Es curioso que la prensa católica de la época fue la primera de tachar estas celebraciones de «bobos”, «irreverentes» o «simple preámbulo de los
Carnales»
En 1882 el ayuntamiento prohibió dichas estas para evitar escándalos a no ser que se pagar una licencia municipal de 5 pesetas . Esta ordenanza fue la
puntilla denitiva para la desaparición de esta celebración en Madrid, que con el paso de los años fue perdiendo adeptos.
Mientras, en Barcelona hay constancia de que desde 1879 existe una «Cabalgata de Reyes» como actualmente la entendemos, aunque anteriormente ya
se venían celebrando desde 1855 bajo otras denominaciones. Se considera como la más antigua de España la de Granada donde se celebraban
representaciones teatrales sobre la llegada y adoración de los Reyes Magos. La de Alcoy si bien es más antigua, no toma la forma actual hasta principios
del siglo XX.
Sorprende que en Madrid la organización de las cabalgatas siempre fue por iniciativas privadas, como la de 1915 organizada por el Centro Hijos de
Madrid, la de 1928 organizada por el periódico Heraldo de Madrid con artistas del circo Price, la de 1935, organizada por la Agrupación de Editores
Españoles, donde los reyes fueron los escritores Ramón Gómez de la Serna, Salvador Bartolozzi y Antonio Robles; la de 1943 organizada por Juventud
Mariana…
No fue hasta 1953 que el ayuntamiento no tomó las riendas de evento y la organiza desde entonces, aunque no por ello ha tenido una continuidad en
sus formas: gracias a la colaboración del Vespa-Club de Madrid durante las décadas de los 50 y 60 los reyes fueron montados o escoltados por cientos de
motos Vespa. En 1963 los reyes fueron montados en una grúa marca Renault. A partir de los años 70 los personajes infantiles de la televisión y mascotas
y logotipos de empresas empezaron a acompañar a los reyes, pajes y camellos. También se instauró una norma no escrita de que fueran concejales del
ayuntamiento los que dieran vida a los tres reyes, lo que provocó que hasta principios del siglo XXI tuviéramos que tener un rey Baltasar con la cara
tiznada del concejal de turno.
En los últimos años se ha criticado desde la «privatización» de una esta para la que se instalaban gradas a las que sólo podían acceder familiares y
amigos de concejales del ayuntamiento, así como su recorrido y hasta los trajes de los reyes. Y es que siempre saldrá algún defensor de la tradición a
decir que algo se está haciendo mal, aunque, como hemos comprobado, hablamos de «tradiciones» que ni se remontan tanto en el tiempo ni son tan
jas e inmutables como nos quieren hacer creer.
1915
1929
1929
1935
1949
1959
1957
1961
1963
1984
2006 (El alcalde Alberto Ruiz Gallardón, de Baltasar)