En rojo, el antiguo convento del
Carmen.
Hace ya un año que terminó la reforma del edicio del extinto Cine Madrid que lo convirtió en una tienda más de la cadena Mediamarkt. Esta última
reforma completa el derribo del interior del edicio que se realizó en 2014. Pero la historia de este edicio es larga y merece ser contada.
Monasterio del Carmen
En el lugar donde se ubica el edicio se encontraba el monasterio del Carmen, contiguo a la existente
Iglesia del carmen, y que se extendía también por parte de lo que ahora es la plaza del Carmen.
En 1835 llega la desamortización de Mendizábal y el convento pasó a ser sede de las ocinas de
amortización y posteriormente de las ocinas de deuda pública.
En la existente plaza del Carmen se había instalado un mercado desde hacía tiempo, que consistía
básicamente en cajones de madera. Así que se planteó el derribo del monasterio para construir una plaza
porticada y un mercado para aliviar así la vecina plaza de la Puerta del Sol.
Dicho mercado no llegó a construirse nunca, a pesar que fueron varios los proyectos, y en 1898
nalmente el monasterio se derruye y se construye el Frontón Central
Frontón Central (I)
Es obra de Daniel Zavala Álvarez, arquitecto que desarrolló casi toda su carrera en Madrid y es autor, entre
otros, del edicio del diario El Imparcial.
Con muros de ladrido y columnas y suelos de los palcos de hierro, tenía un cierre también de hierro con un techo de cristal y ventanas que permitían una
iluminación y ventilación adecuadas.
Vista del Frontón Central desde el edicio de Telefónica
Y es que en la última década del siglo XIX se puso de moda la pelota vasca en la capital, en su modalidad de cesta punta, hasta el punto en el que en dicha
década se construyeron cinco grandes frontones con un aforo superior a las 2000 personas cada uno en los que había partidos casi a diario. Fue tan
rápido el crecimiento de esta ación como su caída, ya que a principios del siglo XX ya sólo este Frontón Central seguía teniendo partidos regularmente y
el resto estaban cerrados o tenían partidos esporádicamente. La razón parece estar en la saturación de la gente y en que el interés derivó en las apuestas
más que en el aspecto deportivo. De hecho, y con el ánimo de reotar la ación a la pelota se fundó en este Frontón Central el Club de Sport Vasco,
cuyos miembros fueron los primeros pelotaris que no eran originarios del País Vasco y Navarra.
Desde su inauguración su función trascendió a lo deportivo, ya que tras el partido inaugural hubo concierto de zarzuela por parte de la Asociación de la
Prensa mientras se proyectaban imágenes con un cinematógrafo. Todo un preludio de sus usos posteriores.
Destacar que la fachada principal del frontón no es la que actualmente podemos ver en la plaza del Carmen, sino la parte del edicio que da a la calle
Tetuán. La fachada de dicha calle no sufrió las reformas que afectaron al resto de fachadas y nos permite hacernos una idea de la estética que tuvo el
resto del edicio:
Plano de la fachada a la calle Tetuan
Foto de la misma fachada, ya del Cine
Madrid
Estado en el que ha estado la fachada
durante años
Casi terminada la última reforma
Central Kursaal
Desde que decayó la ación al juego de pelota se fue diversicando el uso del edicio y, en los últimos años de la primera década del s.XX, al nalizar el
partido, se convertía en una sala de estas nocturna con el nombre de «Salón Madrid-París». Instalaban un escenario portátil y convertían la cancha en
pocos minutos en un amplio salón adornado con lujo y espléndidamente iluminado. Si bien el enorme tamaño del frontón y su mala acústica hacían que
los asistentes se quejaran de que apenas podían seguir el compás de la música
También se hicieron más de 200 proyecciones de cinematógrafo a continuación de los partidos y fue usado para otros usos tan dispares como lugar
recurrente para mítines políticos de partidos republicanos y otros espectáculos tan exóticos como una lucha de sumo.
Lo que más éxito terminó teniendo fueron las distinguidas veladas de baile del salón conocido como «Forty-Club» que tenían lugar dos o tres veces por
semana. Así pues no es de extrañar que Lu ciano B erriatúa, dueño y empresario del edicio viera que el el frontón no era buen negocio y decidiera
convertirlo en sala de espectáculos. Le pidió al escritor Mariano de Cavia un nombre y este le dio el de Central Kursaal.
Se siguieron realizando partidos de pelota por las tardes y al caer la noche el escenario, que estaba suspendido sobre la cancha, bajaba y se instalaban
cortinas, alfombras y decoraciones para transformar el frontón en un teatro de variedades.
Por el escenario del Central Kursaal pasaron las principales estrellas del momento, desde una exótica y esperada Mata-Hari, que fue la sensación del
momento y fuente de polémicas ya que su espectáculo acaba en desnudo, pasando por las célebres cupletistas la «Charito» y la «Fornarina» (mencionada
también en el edicio de la Gresham ) hasta las consagradas Pastora Imperio y la «Argentina».
Circo Americano
En 1923, ya superada la ación al juego de pelota en Madrid, el empresario circense Mariano Sánchez Rexach reúne unos inversores e, inspirado en
espectáculos de indios y vaqueros que recorren europa, como el mítico «Bualo Bill’s Wild West», crea el circo Americano.
Fueron sólo tres años en los que se pasó de una estructura de gradas provisionales de madera a instalarlas jas.
En su nueva conguración el edicio no sólo se utilizó para su n principal, el del circo, sino también para combates de boxeo o reuniones políticas.
Durante su última reforma salieron a la luz los cimientos del
circo
Utilizado también como recinto para mítines y reuniones
políticas
Jaula de leones en el circo Americano
Tras esos tres años de éxito el circo se fusionó con el Circo de Parish y se creó el primer circo Price en las cercanías del Paseo de Recoletos. También
varios años después se creó como una escisión ambulante del mismo: el circo americano, todavía existente hoy día.
Frontón Central (II)
Tras abandonar el Circo Americano el edicio se demolieron las gradas y se volvió a la conguración de frontón. Si bien, su escaso éxito hace que un
empresario teatral, Antonio Méndez Laserna, construya en él el primer Cine Madrid.
Cine Madrid (I)
Fue una obra importante, ya que se aprovechó la longitud de edicio para dividirlo y hacer dos salas comunicadas entre sí y que se separaban por
grandes cortinajes. Era la época del cine mudo y no era necesario aislar acústicamente ambas salas.
Frontón Central (III)
Pero llegó el cine sonoro y el Cine Madrid no estaba preparado para ello, así que el edicio volvió a su uso como frontón, si bien no dejó de alojar eventos
musicales, culturales y festivos, desde bailes de máscaras a la cena en homenaje a Azaña.
Si el período anterior como frontón, entre el circo americano y el cine Madrid, fue corto, este lo fue aún más, y no duro ni un año, ya que en 1933 se
remodela de nuevo para volver a ser cine.
Cine Madrid (II)
En esta ocasión el arquitecto Manuel López-Mora dispuso la pantalla del cine al fondo aprovechando toda la antigua cancha para disponer las sillas y
además instalar una barra de bar a lo largo de la misma, de forma que los espectadores pudieran hacer uso del bar en todo momento durante la
proyección, quedando las antiguas gradas del frontón como palcos laterales del cine.
En este punto de la historia se cruza la guerra civil y si bien el edicio no sufrió daños, no fue así con el vecino mercado instalado en la plaza del Carmen
que quedó arrasado y no se volvió a instalar en dicha plaza.
Teatro Madrid
Tras la guerra civil el arquitecto César de la Torre Trassierra es el encargado de convertir este edicio en el nuevo Teatro Madrid. Esta reforma y la
ampliación de la calle de la salud sirven de justicación al arquitecto para remodelar las fachadas del edicio que daban a la plaza del Carmen y a la
citada calle de la Salud y le proporciona su característica fachada porticada por grandes columnas, que se convierte en la entrada principal.
El interior del teatro se decora con elementos clásicos y curiosamente dicha decoración se conservó en muy buen estado hasta 2014.
Planta del piso pricipal
Planta del primer piso
Pantalla de proyección
Anteatros
Detalle de las escaleras en 2014
Detalle de las escaleras en 1943
Alzado de la nueva fachada principal
Decoración de la fachada a la calle de la salud
Nueva fachada a la plaza del Carmen
A partir de ese momento, el Teatro Madrid conoce una vida tan intensa como efímera, combinando las funciones teatrales, principalmente líricas, con
conciertos y recitales de todo tipo.
Cine Madrid (III)
Tan sólo dos años duró el Teatro Madrid como tal, ya que se fue progresivamente modicando su uso para reducirlo al de Cine.
Este cambio sucedió sin cambiar la distribución del edicio ni apenas obras, ya que se aprovechaba el escenario para instalar la pantalla.
Multicines Madrid
Entre 1977 y 1979 se reformó el edicio por penúltima vez. Siguiendo la moda de los años 80 en la que grandes salas de cine se reformaban para
convertirlos en multicines y así poder aumentar el número de películas proyectadas y el número de visitantes.
La zona del anteatro se convirtió en la sala pricipal y el resto se dividió en otras tres salas más pequeñas.
Durante esta remodelación se perdieron parte de los elementos decorativos y arquitectónicos de la reforma a Teatro, si bien, como se ha podido ver en
fotos anteriores, se mantuvieron muchos de ellos.
Finalmente, en 2002, el cine cierra y el edicio queda sin uso.
Centro comercial
Tras varias propuestas de reformas, algunas de las cuales incluía un centro comercial y un gimnasio, se inicia la última reforma en 2014, que vacía
completamente el interior del edicio. Perdiéndose tanto la decoración de la época de Teatro, como la cubierta metálica y otros elementos del frontón
que habían sobrevivido reforma tras reforma. En 2017 se inauguró la nueva tienda de Mediamarkt.
metálica por ejemplo) sin afectar al espacio existente. Un ejemplo más de « fachadismo «: una tendencia en la conservación de edicios que se preocupa
solamente de las fachadas obviando el contenido.
Vaciado del edicio
Resto de la cubierta metálica
Decoración de la fachada de la calle de la Salud restaurada
Vista aérea del edicio