Hoy es el día de las bibliotecas y aunque Madrid tiene algunas bibliotecas históricas muy bonitas os traigo una biblioteca que tiene poco tiempo de vida
pero mucha personalidad.
El distrito de Fuencarral andaba escaso de bibliotecas desde siempre: no había ninguna biblioteca del ayuntamiento y la comunidad de Madrid lo
compensaba con su servicio de Bibliobuses. Así que la construcción de esta biblioteca fue una promesa electoral recurrente.
Así que en 1997 se aprobó el proyecto del arquitecto Andrés Perea Ortega para la construcción sobre un solar abandonado de la biblioteca de Fuencarral,
que posteriormente se nombró en homenaje al poeta Rafael Alberti.
La biblioteca se termina en 1998 y se inaugura en el año 2000 por Alberto Ruiz Gallardón, quien es acusado repetidas veces de utilizar esta biblioteca con
nes electoralistas, ya que el edicio pasa 2 años vacío antes de esta inauguración y otros 3 hasta que nalmente en 2003 se le dota de personal y libros.
El edico es curioso: es un prisma trapezoidal de hormigón y cristal que se vuelca hacia sí mismo en un patio acristalado. Las fachadas, excepto la
principal, en hormigón visto. Con tres plantas en supercie y otras dos de aparcamientos y archivo son un total de 3400 m2.
Lo primero que llama la atención es que no hay apenas ángulos rectos en el edicio: paredes, techos y suelos tienen una ligera inclinación, que los
primeros meses traía locas a las bibliotecarias que tenían que poner calzos a los carritos de los libros. También la abundancia de luz en el interior del
edicio, gracias a lucernarios y el patio central, que contrasta con sus rotundos muros y techos de hormigón.
El edicio recibió en 1998 el XIII Premio de Urbanismo, Arquitectura y Obra Pública del Ayuntamiento de Madrid, y, como curiosidad, salía en la cabecera
del programa Caiga Quien Caiga de telecinco en su primera etapa.