Estación de Atocha

La estación de Atocha tiene siglo y medio y ha sufrido tantas reformas y ampliaciones que podría pensarse que poco queda de la estación original… pero

curiosamente es posible ver casi toda su historia, incluso la de la primigenia estación del Mediodía de la empresa MZA.

El origen del ferrocarril en España está en Cuba (1837), en aquella época provincia española, posteriormente en Barcelona (Barcelona-Mataró, 1848) y

nalmente Madrid (Madrid-Aranjuez, 1851).

Desde entonces el ferrocarril tuvo una gran expansión y se crearon varias compañías que empezaron a tender vías y crear líneas de comunicación. Entre

las más importantes estuvieron la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante, MZA (1856), la Compañía de los Caminos de Hierro del

Norte de España (1858) y la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces (1877).

La compañía MZA, con la inversión del Marqués de Salamanca, termina su primera línea de Madrid a Alicante y aprovecha el antiguo embarcadero de

Atocha de la línea de caminos de hierro que iba de Madrid a Aranjuez.

Emba rcadero de Atocha. Estructura

original

Emba rcadero de Atocha. Cubierta

la zona de mercacías.

Vista general del emba rcadero de

Atocha

Estación del Mediodía

Estación del Mediodía tras el

incendio que la destruyó.

Edicio auxiliar de la estación del

Mediodía en la Avda. Ciudad de

Barcelona.

Proyecto Estación del Mediodía

Construcción de la estación

Esta estación se queda enseguida pequeño, así que en 1860 se construye un pabellón obra del arquitecto Adolphe Jullien para la administración en el

frente de la estación. Poco después se construye otro a un lado de la misma por el arquitecto francés Benoit Lenoir, que muere durante su construcción.

Esta estación sufre un incendio en 1864 que destroza el antiguo embarcadero y hasta 1892 la estación estuvo con una cubierta temporal.

En este momento se comienza la planicación de la nueva estación. El edicio principal es demolido y el auxiliar trasladado piedra a piedra a la actual

Avenida Ciudad de Barcelona, donde será acompañado por otros tres edicios posteriores que siguen la estética francesa del original y estarán unidos

por pasarelas metálicas. Todos ellos se dedicarán a tareas de administración de la empresa MZA.

Pero volviendo a la estación de Atocha, ya tenemos proyecto, obra de Alberto Palacio Elissague, arquitecto especializado en el acero y el cristal que

participó en obras como el Banco de España, los palacios de Velázquez y de Cristal del Retiro, y que diseñó el transbordador de Portugalete. Como

muchos arquitectos de la época inspirados por Eiel se le atribuye ser su discípulo si bien no tuvo con él más que un par de entrevistas.

La construcción de la nueva estación de Atocha comenzó en 1890 y terminó en 1892. En estos años se han ido construyendo la estación del Norte y la de

Delicias. Aún así la estación de Atocha sigue siendo una estación referente y la más importante de la ciudad.

Todavía le quedará mucho por cambiar a nuestra estación: en 1921 la ampliación del metro llega a la estación y ya en 1933 se comienza la planicación

de la nueva estación de Chamartín, si bien la guerra civil se pone en medio y no es hasta 1967 cuando se inaugurará Chamartín, que se convertirá en la

segunda estación en importancia de la capital. Durante estos años el comercio por tren ha ido en declive y las estaciones que han ido cerrando han ido

traspasando su tráco de personas y mercancías a Atocha, nombre popular de la antigua estación del Mediodía, que tenía que ver con las plantas típicas

de la zona (esparto, también llamado atocha) de la que también toma el nombre la virgen y la puerta que existió en dicho lugar, pero que nalmente se

impondrá y cambiará su nombre a Estación de Madrid-Atocha.

En 1988 se realiza una nueva gran reforma de la estación para adaptarla los trenes de cercanías, reforma que se alargará hasta 1992 y dará lugar a dos

nuevas estaciones: Atocha-Cercanías y Puerta de Atocha, para largo recorrido y Alta Velocidad. Esto hace inservible la antigua estación y se conserva

como vestíbulo de la nueva estación convirtiéndola en un enorme invernadero de plantas tropicales con sus estanques llenos de tortugas que los

madrileños han ido abandonando en este lugar.

Desde entonces se ha ampliado la estación de Larga Distancia y creado otro túnel «de la risa» entre Atocha y Chamartín, demostrando que a esta

estación todavía le queda mucha vida y mucho cambio.

Atocha en los años 80

Interior de la estación convertida

en invernadero.