Desde que empecé esta serie de artículos voy por la calle mirando al cielo, sólo así puedo descubrir las maravillas que esconden a la vista de todo el
mundo los edicios de Madrid. Así que el otro día pasando por Gran Vía me sorprendió ver una estatua que no recordaba haber visto antes: una Diana
cazadora en el edicio de Gran Vía, 31.
Como siempre que empiezo a investigar encuentro que hay más de lo que parecía inicialmente:
Fachada a la Gran Vía
Fachada a la Calle Chinchilla
Corte trasversal
En 1925 comienza la construcción del edicio. Diseñado por José Miguel de la Quadra Salcedo, nombre que nos suena
mucho, por uno de sus sobrinos, el famoso Miguel de la Quadra Salcedo, deportista, aventurero y creador de la famosa
Ruta Quetzal. El arquitecto también es autor de otros edicios en la misma calle, como el cine Avenida o el edicio de
ocinas del número 40.
El dueño del edicio no era otro que Vicente Patuel, empresario cinematográco, dueño de varios cines en la Gran Vía, y
a la sazón tío del otro Vicente Patuel que fue marido de Carmen Sevilla, y que precisamente vendió el negocio
cinematográco para comprarse una nca ganadera en extremadura.
Durante décadas sus bajos acogieron dos de los comercios mas famosos de la capital: la cafetería Zahara, que estuvo en
funcionamiento hasta 2010; y la administración de loterías de Doña Manolita, cuyo local fue su tercera sede hasta 2011,
cuando se traslada a la calle del Carmen.
Terminado en 1927, en algún punto de la historia sus torreones fueron retirados, no he conseguido encontrar la razón.
Hasta este año, en el que una excelente restauración, preparando el edicio para ser un hotel de lujo, ha devuelto ambos torreones a su sitio con la
compañía de las seis estatuas de Diana y sus perros, realizadas por Natividad Sánchez Fernández, arquitecta y escultora (Jaén, 1960), que además es la
única mujer con esculturas en la Gran Vía.