Rafael Massanet y Faus (1890-1966), no solo fue discípulo de Fernando Navarro, sino también su yerno y uno de los arquitectos más prolíficos de la primera mitad del siglo XX en Las Palmas de Gran Canaria. Su obra dejó algunos de los ejemplos más destacados del modernismo de la ciudad, entre ellos el emblemático quiosco del Parque de San Telmo.
El quiosco fue construido en 1923 para sustituir a otro anterior de menores dimensiones y pronto se convirtió en uno de los elementos más reconocibles del parque. De planta octogonal y composición simétrica, alterna lados de mayor tamaño —donde se sitúan los accesos— con otros más estrechos ocupados por ventanas. Destacan especialmente sus vidrieras emplomadas con motivos florales y la rica decoración cerámica, con azulejos policromados de temática frutal traídos desde Valencia.
Además de la planta principal destinada al servicio de cafetería y terraza, el edificio cuenta con un pequeño sótano que originalmente albergaba los baños y espacios auxiliares, así como una reducida estancia situada bajo la cúpula superior.
El quiosco continúa hoy en funcionamiento tras diversas labores de restauración y conservación, manteniéndose como uno de los grandes iconos urbanos y modernistas de Las Palmas de Gran Canaria.











