Hace unas semanas, los amigos de @zonamesaylopez nos preguntaban en Twitter por este edificio que aparece en una de las fotografías antiguas de la Iglesia del Pino. La búsqueda de información terminó siendo más complicada de lo esperado, aunque también sirvió para descubrir un aspecto poco conocido de la historia industrial de Las Palmas de Gran Canaria.
Y es que buena parte de las antiguas viviendas de Alcaravaneras, Mesa y López y Las Canteras no solo se levantaron sobre antiguas dunas de arena, sino que también fueron construidas, literalmente, con arena.
La explicación está en las particularidades de la construcción tradicional en Canarias. A diferencia de la península, las islas carecen de grandes ríos y, por tanto, no disponían de los sedimentos arcillosos necesarios para fabricar ladrillo cerámico convencional en grandes cantidades. Por ello se buscaron soluciones alternativas adaptadas a los materiales locales.
Una de ellas fue el ladrillo silicocalcáreo, una tecnología de origen alemán que comenzó a utilizarse a comienzos del siglo XX. Estos ladrillos se fabricaban mezclando arena y cal, compactándolas mediante presión y vapor de agua hasta obtener piezas resistentes y uniformes. Su aspecto claro y blanquecino hizo que muchos los compararan con enormes terrones de azúcar.
La fábrica que produjo estos materiales en Las Palmas pertenecía al empresario Eufemiano Fuentes Cabrera, conocido también por sus negocios tabaqueros. Los ladrillos llegaron a popularizarse tanto en la ciudad que terminaron siendo conocidos popularmente como “ladrillos de Fuentes”. Más ligeros y manejables que los antiguos cantos puzolánicos utilizados hasta entonces, contribuyeron decisivamente al desarrollo urbano de los nuevos barrios de expansión.
La antigua fábrica se encontraba en la calle Montevideo. Sin embargo, la información conservada sobre ella es escasa y gran parte de lo que se conoce procede de testimonios vecinales. Todo apunta a que el complejo fue demolido durante la década de 1960, coincidiendo con la generalización del bloque de cemento y picón que todavía hoy sigue siendo habitual en la construcción canaria.





