Durante los años cincuenta, y pese a las dificultades económicas derivadas de la posguerra y las crisis internacionales, Gran Canaria continuó recibiendo turismo británico. Fue entonces cuando la playa de Las Canteras comenzó a transformarse progresivamente en una auténtica ciudad balneario, con casetas sobre la arena destinadas a que los bañistas pudieran cambiarse y disfrutar de los baños de mar, una práctica que no siempre fue bien vista por las autoridades eclesiásticas de la época, especialmente por el obispo Pildain.
Sin embargo, la zona todavía carecía de una infraestructura hotelera moderna junto a la playa. Para solucionar esta situación, la Sociedad de Turismo dirigida por Francisco Pérez Naranjo impulsó la adquisición y adaptación de varias viviendas destinadas al alojamiento de visitantes. Estas primeras residencias turísticas no disponían de comedor propio, por lo que se alcanzaban acuerdos con restaurantes cercanos para ofrecer servicio de pensión completa a los huéspedes.
La primera de estas residencias fue Mar Azul, situada en el número 67 del paseo de Las Canteras e inaugurada en 1956. El establecimiento contaba con unas cuarenta plazas, muchas de ellas en habitaciones interiores, reflejando todavía una concepción bastante modesta del turismo de la época.
Con el desarrollo hotelero posterior y, especialmente, tras el auge turístico del sur de Gran Canaria durante las décadas de 1960 y 1970, el edificio perdió su función original como residencia turística y terminó transformándose en apartamentos.
La cuarta imagen corresponde a una postal de la residencia en los años setenta, mientras que la tercera fotografía, realizada por José Barbero, pertenece al libro Las Canteras 1900-2000, de José Barrera.









