Del edificio de hoy, situado en la emblemática calle Mayor de Triana, llaman inmediatamente la atención sus elefantes. De estilo academicista, fue construido en torno a 1900 y, tras una intervención reciente, perdió prácticamente todo su interior, conservándose únicamente la fachada protegida. Pero la gran pregunta sigue ahí: ¿qué hacen esos elefantes en pleno centro de Las Palmas?
Hoy hablamos del edificio Metharam Brothers y, con él, de la historia de la comunidad india en Canarias.
Para entenderlo tenemos que viajar al siglo XIX. En 1858, tras la desaparición de la Compañía Británica de las Indias Orientales, el Imperio Británico asumió el control directo de la India bajo el reinado de Victoria I, iniciando el llamado Raj británico. En regiones como Sindh —territorio que hoy pertenece a Pakistán— muchos comerciantes hinduistas vieron limitadas sus posibilidades de ascenso social y económico, orientándose especialmente hacia el comercio y las redes mercantiles internacionales.
La apertura del Canal de Suez en 1869 transformó el comercio marítimo mundial y facilitó enormemente las rutas entre Asia, Europa y África. Muchos comerciantes sindhis comenzaron entonces a establecerse en puertos estratégicos y enclaves comerciales de todo el mundo. Y Canarias tenía un enorme atractivo: era un puerto franco.
¿Y qué significa eso? Básicamente, un territorio donde las mercancías podían entrar, almacenarse o reexportarse con una fiscalidad reducida y menores trabas aduaneras. La Ley de Puertos Francos de Canarias, aprobada en 1852, convirtió las islas en un enclave privilegiado para el comercio internacional, especialmente vinculado al tráfico marítimo y a la exportación de productos como el plátano y el tomate hacia Europa.
En ese contexto llegaron las primeras familias indias a Canarias. La familia Metharam, establecida primero en Tenerife hacia 1886, abrió en 1901 su comercio en la calle Mayor de Triana, en una ciudad que apenas unos años antes había sufrido la epidemia de fiebre amarilla de 1893 y comenzaba una nueva etapa de expansión económica ligada al puerto.
Como otros comerciantes sindhis, los Metharam prosperaron rápidamente y participaron activamente en el desarrollo de la comunidad india de las islas, dedicada principalmente al comercio textil, bazares, perfumería y artículos de importación.
El edificio sería reformado en 1956 por el arquitecto José Enrique Marrero Regalado, quien incorporó algunos de sus elementos más llamativos. Para ello contó con el artista Felo Monzón, responsable de los ocho elefantes que coronan la fachada y de la decoración de las pilastras de acceso con referencias inspiradas en la iconografía hindú, convirtiendo el inmueble en uno de los ejemplos más singulares del paisaje comercial de Triana.
Los Metharam no fueron una excepción. Durante buena parte del siglo XX otras familias de origen indio dejaron una profunda huella comercial en Las Palmas de Gran Canaria, con nombres todavía recordados por varias generaciones: Maya, Chellsons, Visanta, Pasha, Chandu, Kishoo o Chamali, muchos ya desaparecidos, pero parte inseparable de la memoria comercial de la ciudad.













